Maroto se sacrifica

Reyes Maroto dejará de gestionar el Ministerio que más PIB controla en España para pelear por liderar la oposición en el Ayuntamiento de Madrid. O eso dicen las previsiones de los futuros resultados electorales. Un ‘sapo’ que le ha tocado tragarse ante la negativa del resto de sus ‘colegas’ del consejo de ministros y por su fidelidad a Pedro Sánchez. Aunque la relación con el presidente no pasaba por el mejor momento tras la crisis política que se vivió en la negociación con el PERTE de Seat. 

Los últimos meses en el Ministerio de Industria han estado marcados porque el mayor proyecto estratégico financiado con fondos europeos ha estado a punto de fracasar, según explican fuentes conocedoras del proceso. Después de que Ford decidiese abandonar esta carrera, Seat era la única alternativa para convertir a España en “el ‘hub’ europeo del coche eléctrico” y las últimas semanas todo ha estado en el aire, con todo lo que había en juego. 

En verano, se daba por hecho que el equipo de Maroto pondría la alfombra roja al dueño de Seat. El Grupo Volkswagen lideraba un consorcio de 62 de empresas para, principalmente, levantar la mayor fábrica de baterías de Europa en Sagunto (Valencia), valorada en 3.000 millones de euros. Un proyecto ilusionante para empresas, políticos locales y, principalmente, el Gobierno. 

En octubre, a pocos días de cerrarse los plazos administrativos, Seat mostró su descontento con el Gobierno. Los 167 millones de euros que ponían encima de la mesa Industria a Volkswagen era una quinta parte de lo esperado y los medios se llenaban de noticias del «inminente fracaso» del proyecto por la posible retirada del fabricante alemán.  

Una crisis política inesperada para el Gobierno que llegaba en el peor momento, con los tambores de la recesión sonando y con un año electoral a la vuelta de la esquina. Sánchez pedía explicaciones a Maroto. Los conocedores de aquella negociación hablan de que este ‘tirón de orejas’ de presidente a ministra provocó un choque entre la propia Maroto y el secretario general de Industria, Raül Blanco, encargado del día a día de la negociación.

La falta de acuerdo con los empresarios alemanes levantaron la alfombra. La tardanza en la adjudicación de los fondos europeos acompañaba la noticia y el riesgo de que el Grupo de Volkswagen abandonase la idea de fabricar sus coches eléctricos urbanos en España, tanto en Martorell (SEAT) como en Landaben (Volkswagen) encendía más alarmas. Una crisis entre Industria y Moncloa que superaba las vividas anteriormente durante la legislatura como fue Abengoa, Alcoa o la OPA de Naturgy, donde la ministra de Industria tuvo que apartarse porque su marido trabaja en la energética. 

El portazo de Seat salpicaba al presidente y ponía en tela de juicio la capacidad de gestionar los fondos europeos de todo el Gobierno. Finalmente, hubo que ceder ante el envite de los alemanes. Algo que no gustó en Moncloa. 

El Gobierno adjudicó 400 millones al consorcio liderado por Seat, más del doble de lo concedido en un primer momento, y la negociación se cerraba con cierto alivio por parte del equipo de Reyes Maroto. Aunque, según afirman los testigos de aquella resolución, su relación con Blanco y el presidente iba a tener un antes y un después en ese acuerdo. 

Maroto es fiel a Sánchez 

Pese a esta discrepancia puntual, la relación entre la ministra y el presidente es de las mejores que existen en el consejo de ministros. Las empresas que han trabajado codo con codo con Reyes Maroto aseguran que la candidata a la alcaldía de Madrid transmite que está en deuda con Pedro Sánchez. 

La economista, originaria de Ataquines, una localidad de Valladolid de cerca de 600 habitantes, pasó de representar al PSOE en la Asamblea de Madrid a Ministra de Industria, Comercio y Turismo en tres años gracias al presidente. Y siempre se muestra agradecida en público por esa confianza. 

Desde el tejido empresarial también comentan a Vozpópuli que gracias a las batallas de la pandemia y a la negociaciones durante crisis posterior se han establecido “buenos vínculos” y «un trato muy cordial» con las asociaciones más dependientes de su Ministerio. 

Maroto dejaba caer en algunas ocasiones en los eventos que asistía que su siguiente paso, tras el Ministerio, sería la empresa privada. Una actividad que ya vivió como profesora de Economía en la Carlos III y como analista de AFI, Analistas Financieros Internacionales. Una vía que no se descarta tras lo que se considera «un sacrificio» por Sánchez en Madrid, si las previsiones de los politólogos se cumplen y su papel de ministra hasta abril es insuficiente para sacar de la alcaldía a José Luis Martínez-Almeida.  

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