el indulto

Tiene el Gobierno de coalición una papeleta nada desdeñable con la petición de indulto al ex presidente de la Junta de Andalucía y del PSOE, además de dos veces ministro, José Antonio Griñán. Después de ir abonando el camino a la medida de gracia bajo el argumento de que el andaluz no se enriqueció personalmente en la trama de los ERE y su condena no es unánime por el voto particular de dos magistradas del Supremo, lo cierto es que los apoyos explícitos de dirigentes y ex dirigentes socialistas a su indulto, «dificulta, más que facilita», la excarcelación de quien lo fue casi todo en el PSOE y en el PSOE-A, admiten en Moncloa. 

Porque una cosa es salir en defensa de un compañero del partido y otro sumarse formalmente a la petición de indulto como han hecho José Luis Rodríguez Zapatero, Felipe González, Alfonso Guerra y Susana Díaz. Y es que Moncloa, conforme anda enredándose la trama, quiere minorar el impacto de esa imagen funesta del «PSOE indultando al PSOE» escudándose en los motivos humanitarios y de edad -tiene 76 años- esgrimidos por la familia, sin que se interprete contenido político alguno a la medida de gracia.

Espadas defendió en Ferraz quitar carga política a la petición de la medida de gracia 

Así lo defendió en Ferraz el líder de los socialistas andaluces, Juan Espadas, quien se negó a secundar la petición de indulto. Recordó el código ético del PSOE con respecto a los delitos de corrupción y apeló a que debía circunscribirse dicha petición al ámbito de «su defensa y su familia». Aunque no hubo instrucciones desde el PSOE-A, «era una cuestión de sentido común. Lo de Zapatero, González y Guerra no ayuda tampoco, pero están fuera de la política. Peor es lo de Susana Díaz», apuntan fuentes socialistas andaluzas a El Independiente

La decisión de la ex presidenta de la Junta de sumarse a Zapatero, González y Guerra ha generado un gran malestar en la organización territorial. Dicen de ella que «va a su aire y no habla con nadie». Espadas, empeñado en el proceso de volver a levantar el partido en un territorio donde fue hegemónico durante casi cuarenta años y romper con ciertas adherencias el pasado, no está contento con su antecesora, a la que han vuelto a elegir, no obstante, senadora por designación autonómica.

Un derecho «estrictamente personal»

“Esto no va de cuestiones personales. En ningún caso he dudado de la inocencia (de Griñán), pero mi organización no va a estar en el apoyo a un derecho que debe ser estrictamente personal”, arguyó ayer Espadas aún pensando que la sentencia del Supremo “es carne de recurso”, deja «muchas más dudas que certezas» y es «más que discutible». Hay «dudas de suficiente magnitud» para que sea el Tribunal Constitucional el que dirima si se han vulnerado derechos, agregó en los pasillos de la Asamblea de Andalucía.

Además, Moncloa necesita un relato creíble para indultar a Griñán en mitad de un cargado calendario electoral -locales, autonómicas y generales en poco más de un año- en el que la medida de gracia puede hacerles mucho daño bien administrado por el PP. Los socialistas son conscientes de ello, pero no está en su mano impedir que la Audiencia de Sevilla pida la ejecución de la sentencia y, por tanto el encarcelamiento del ex presidente de la Junta. Si su ingreso en prisión esperase a la resolución de todos los recursos presentados por su defensa, Moncloa respiraría tranquila.

Porque a este campo de minas en que se ha convertido la condena de Griñán, se une la advertencia lanzada por sus socios de coalición. La ministra de Igualdad, Irene Montero, recordó que Podemos nació en buena parte como reacción a los casos de corrupción del bipartidismo. «Ni siquiera se ha producido esa petición de indulto, cuando se produzca lo valoraremos, pero lo que no cambia y permanece es ese compromiso de acabar con las peores prácticas del bipartidismo. Este es un país mejor cuando se destierran esas prácticas», destacó el miércoles en el Congreso.

Su portavoz en la Cámara Baja, Pablo Echenique, insistió ayer en esta cuestión durante una entrevista en «La hora de la 1» de RTVE. «Pensamos que la prerrogativa del indulto no puede ser utilizada para este tipo de cosas. Somos la fuerza política que más ha trabajado por desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa por corrupción y el indulto está para otro tipo de cosas».

El Gobierno tendrá que tramitar la petición de indulto de Griñán y debatirla

Sea como sea, el Gobierno tendrá que tramitar la petición de indulto de Griñán y debatirla en el Consejo de Ministros. No sería la primera vez que la aplicación de esta medida de gracia es un ejercicio de riesgo. Ocurrió con los condenados por el procés. El indulto fue parcial, lo justo para acabar con su estancia en prisión, y bajo el argumento de «utilidad pública». Los otros dos criterios son «justicia» y «equidad». Bajo el primer término podrían ampararse los razonamientos humanitarios que esgrimen la defensa y la familia del ex dirigente socialista, condenado a seis años de prisión. Una patata caliente en el peor de los momentos para Pedro Sánchez.

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El ex-presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, llegando al juicio del caso ERE María José López / Europa Press (Foto de ARCHIVO) 19/11/2019

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