Juanma Moreno lo tiene prácticamente decidido y todo apunta a que será oficial mañana: las elecciones andaluzas podrían adelantarse al 12 de junio.Para celebrarlas en esa fecha, el presidente andaluz debe disolver este martes el Parlamento para que transcurran los 54 días establecidos entre la convocatoria y la cita con las urnas. Las otras fechas posibles antes del verano son el 19 y el 26 de junio, pero Moreno no desea demorar la convocatoria. Quiere los comicios cuanto antes, contando con que no podría convocarlos entre el 1 de julio y el 31 de agosto, según establece la Ley Electoral de Andalucía en su artículo 14.2.

Moreno se siente fuerte y cree que ha llegado el momento de ir a las urnas, casi seis meses antes de que expire la legislatura. Y tiene argumentos muy sólidos para sentirse optimista. Su buena gestión económica le avala y algunos de sus rivales están atrapados en situaciones poco adecuadas para afrontar unas elecciones. El adelanto electoral puede cogerles a contrapié y el presidente andaluz quiere jugar esa baza para disparar el número de escaños del PP.

El PSOE fue el partido más votado hace cuatro años, pero eso no le sirvió para gobernar una plaza dominada históricamente por los socialistas. Cambia el cabeza de cartel, un dato que genera más dudas que buenas expectativas. Juan Espadas ha entrado en escena ofreciendo la imagen de un candidato de poco fuste, hasta el punto de provocar que Ferraz se plantee tutelar las listas para intentar amortiguar las consecuencias de una apuesta tan endeble. También juega en contra de Espadas la situación económica de España en general, con una inflación galopante y un Pedro Sánchez intentado sortear el desastre con medidas absolutamente ineficaces.

La situación de Cs y Podemos también está lejos de ser halagüeña. La formación liderada por Inés Arrimadas está en descomposición y va camino de convertirse en residual con resultados que se antojan la antesala de su extinción. Los 21 escaños logrados en 2018 le dieron un peso notable en la Junta, con la Vicepresidencia y consejerías claves, pero soñar con repetir es una utopía. Su líder en Andalucía, Juan Marín, no es partidario del adelanto electoral, quizá con la única esperanza de retrasar unos meses un desplome que se presume inevitable.

Por lo que respecta a los morados, con la amalgama de siglas con las que concurren habitualmente a las urnas, su situación tampoco es nada boyante. Las alianzas en Andalucía acabaron estallando y el cisma evidencia que no atraviesan por su mejor momento.

Con tres rivales de capa caída, aunque el PSOE siga conservando su tirón en Andalucía, Vox aparece en el horizonte como el rival del PP para repartirse los despojos de Cs. Sus 12 diputados hace cuatro años supusieron un punto de inflexión para los de Abascal y esta vez están mucho mejor situados en la línea de salida.

El cúmulo de buenas noticias para Moreno no se detiene ahí. La llegada de Alberto Núñez Feijóo a la presidencia nacional del PP ha traído nuevos bríos a la formación de Génova, sensaciones que están siendo respaldadas por los sondeos. Del sorpasso de Vox hace dos meses ha pasado a pisarle los talones al PSOE en un crecimiento constante de las expectativas de voto nacionales. Si todo transcurre por la senda prevista, la victoria de Moreno en Andalucía debe ser el primer tramo del camino que lleve a Feijóo a la Moncloa.

Moreno se ha labrado una imagen centrista y moderada que ha calado en un feudo tradicionalmente dominado por la izquierda. Su buena gestión económica ha hecho el resto para que salga como máximo favorito en la rampa de salida del 12-J si finalmente decide apostar por esa fecha para someterse al veredicto de los andaluces.

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