no atacar a Feijóo

Vox ha pasado de arremeter duramente contra el presidente del Partido PopularAlberto Núñez Feijóo, por su acercamiento al PNV, a tenderle la mano para echar a Pedro Sánchez. De criticarle por «preferir al partido de Sabino Arana» y estar dispuesto a «pactar con quien sea preciso para alcanzar o mantener el poder, (…) traicionando las verdaderas necesidades, intereses y voluntad de los españoles de a pie» a ofrecerle sacar juntos a los españoles del «pozo» en que el Gobierno ha sumido al país. Esto, en tres semanas y en palabras de Jorge Buxadé, vicepresidente primero de Acción Política del partido de Santiago Abascal.

Según ha podido saber THE OBJECTIVE por fuentes cercanas a la dirección nacional, este viraje discursivo -especialmente evidente en Buxadé- no es casual. Corresponde a una apuesta decidida de los prebostes de la madrileña calle de Bambú por un acercamiento al dirigente gallego, que ha llamado recientemente al presidente de Vox -tras cinco meses sin mantener interlocución directa- para reunirse en septiembre, en el marco de una serie encuentros con todos los grupos parlamentarios -excepto EH Bildu- que acometerá para dotarse de una aureola de presidenciable.

Esta aureola de presidenciable ha sido dibujada en gran medida por los ataques del PSOE, que lleva semanas cargando con dureza contra el líder de la oposición, tildándolo de «curandero» o «catastrofista»… con un efecto indeseado para Ferraz: los populares cada vez aventajan más a los socialistas en las encuestas. En la última, confeccionada por Sigma Dos para El Mundo, la diferencia entre ambos partidos sería de 7,5 puntos. Pero Sánchez no ha cesado, pese a esto, en su dureza contra Feijóo.

Nótese, en este sentido, que el discurso del presidente de la Nación ya no está centrado en infundir el miedo a la «ultraderecha», encarnada en su argumentario por Abascal y los suyos, sino que ha pasado a poner en la diana al PP, a las grandes empresas energéticas y a la «derecha mediática». Una «podemización» del líder socialista que desde Génova celebran por entender que les acerca al socialista moderado, su nicho deseado para el ciclo electoral de 2023.

El PSOE, al calor por lo vivido este martes en el Senado, continuará esa senda de beligerancia contra el líder del PP. Pero desde Vox sí han tomado nota: los ataques a Feijóo, vengan desde la izquierda o desde la derecha, parece que sólo incrementan sus apoyos. Así es que en lo sucesivo exhibirán una mayor cordialidad hacia los populares. Al menos hasta que se produzca el primer encuentro entre ambos dirigentes. Hasta entonces, la batalla por el relato entre ambas formaciones ya ha comenzado.

Feijóo ha desechado desde el principio la idea de que la cita sirva para acercar posturas de cara a un posible gobierno de coalición a nivel nacional, y sigue insistiendo en que «nuestro objetivo es tener una mayoría adecuada, potente y suficiente para gobernar España». Pero lo cierto es que los sondeos no dan una victoria lo suficientemente holgada al líder del PP, que necesitará aglutinar apoyos de cara a ser investido y gobernar con los suficientes diputados como para sacar adelante sus medidas.

Desde Vox, sin embargo, siguen insistiendo en un pacto para sacar de La Moncloa a Pedro Sánchez y «echar a los separatistas de la dirección política de la nación», así como «acabar con las políticas de destrucción de la unidad, de la libertad, de la propiedad».

¿Vox o PNV?

En este sentido, los nacionalistas vascos parecen ser los socios preferentes de Alberto Núñez Feijóo para su futurible estancia en la Presidencia del Gobierno. Y el expresidente de la Junta de Galicia no lo oculta. «Coincidimos en muchas políticas económicas, en muchas políticas industriales, en muchas políticas de bienestar social», recalcó Feijóo en una entrevista concedida a Europa Press en la que también incidió en su buena relación el lehendakari Iñigo Urkullu.

Unas consideraciones que nunca ha tenido hacia Santiago Abascal, a quien ha ignorado sistemáticamente desde que se hizo con la dirección del partido el pasado mes de abril, en sustitución de Pablo Casado. Desde Génova arguyen que la reunión entre ambos dirigentes no cambia nada, y recuerdan que la intención de Feijóo es reunirse con todos los grupos parlamentarios. Un pretexto idóneo para que se produzca esa primera foto de los líderes la derecha sin que la izquierda pueda criticar su acercamiento a la «ultraderecha».

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