oscuros enemigos de Sánchez

Hace pocos meses que el presidente del Gobierno descubrió el territorio de Mordor, y vio allí a los poderes oscuros que le quieren derribar. Se internó en ese sombrío paraje después de que el miedo al coco de la ultraderecha no lograra persuadir a los electores andaluces de que votaran a su candidato. El coco ultraderechista fracasó, y el presidente fue a por un sustituto más útil. Pero en lugar de mantenerlo en una cómoda y sugerente oscuridad, se dedicó a definir los contornos del nuevo malvado hasta identificarlo con las grandes empresas de cierto sector. Ya todo el mundo sabe, pues, que los poderes oscuros son los que se dedican al negocio de la luz. Ni más ni menos que las empresas energéticas. Resulta que en el papel de Sauron, el presidente ha puesto a gente como Ignacio Galán.

Los buenos inventores de conjuras nunca aclaran del todo quiénes son los que están en la sombra. En el momento en que lo hacen, el misterio se acaba y la credibilidad también. Pero se ve que los spin doctors de Moncloa creen que hay que llamar al pan, pan y al vino, vino. Y no se lo vamos a discutir. Es su problema, a fin de cuentas. El caso es que al ponerles nombre y apellidos a esos enemigos, al proclamar a los cuatro vientos quiénes son, los socialistas van a tener que explicar por qué siguen estando exdirigentes de su partido en Consejos de Administración del oscuro poder. Después de todo, lo suyo era que los políticos socialistas que pasaron a órganos de dirección de las eléctricas presentaran su renuncia en cuanto Sánchez denunció que estaban conjurados contra el Gobierno progresista y compinchados con la derecha. Pero no. Allí siguen. Con Sauron.

La demagogia lamentable del presidente tendrá su público, no lo dudo. Pero corre el riesgo de despertar de nuevo el interés por el mecanismo de las puertas giratorias. Unas puertas que, como se sabe, suelen conducir a las grandes del sector de la energía. En sus Consejos se han sentado decenas de exministros del PSOE y del PP, exaltos cargos de partidos nacionalistas y, cómo no, expresidentes del Gobierno. Se han sentado y se sentarán. Y aunque no parece que Sánchez se esté allanando el camino para un puesto así cuando deje La Moncloa, ya se verá. De momento, sigue al pie de la letra el libreto de la nueva telenovela que le han escrito. Un guión que incorpora elementos muy conocidos. Ahora lleva, como personajes, al «Gobierno de la gente», a «los poderosos» y a «los de arriba». Pero, ¿no son los mismos que aparecían en la teleserie de Podemos de hace unas temporadas? O al presidente lo ha poseído Pablo Iglesias o éste es el segundo plagio de Sánchez.

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