Pedro Sánchez grogui

Golpeado sin piedad a izquierda y a derecha, acorralado contra las cuerdas del CNI, aturdido por las encuestas hostiles, abucheado en no pocos actos públicos, Pedro Sánchez se tambalea grogui sobre el ring político nacional. Parece estar al borde del kao, del knock out, del fuera de combate. El presidente del Gobierno, sin embargo, se refugiará en su rincón monclovita y retornará imperturbable al cuadrilátero político, pues ha demostrado una capacidad incuestionable para mantenerse en pie.

Enredado en la tela de araña de las mentiras en torno al CNI, el líder del socialismo sanchista ha lanzado al tigre del secesionismo catalán la carne fresca de la pobre Paz Esteban para calmar la voracidad de la fiera. Por poco tiempo. Tras merendarse con delectación a la primera víctima propiciatoria, Pedro Aragonés y sus compinches pedirán más y más y solo se saciarán cuando consigan su propósito final: despedazar a España. Están preparando un nuevo asalto independentista, un órdago a la grande, y pretenden hacerlo sin ser espiados. Han encontrado en la ambición de poder de Pedro Sánchez el talón de Aquiles del Estado de Derecho y por eso golpean de forma despiadada al presidente, que se postra de hinojos ante el látigo secesionista.

El Diccionario normativo de la Real Academia Española define así grogui en su segunda acepción: «Atontado por el cansancio o por otras causas físicas o emocionales». Y, en efecto, aturdido, tambaleante, defendiéndose de forma desordenada y trémula, el presidente del Gobierno se mostró en el debate parlamentario del miércoles pasado como un boxeador grogui.

Ante el olor de las elecciones generales ya cercanas, los aliados de circunstancia se disponen a definirse para conservar los votos de sus afines. De muy poco servirán en los próximos meses los enmascarados subsidios económicos con los que Sánchez ha comprado tantas voluntades, porque lo que necesitan secesionistas y bilduetarras son rotundas concesiones políticas. Y ahí se exhibe en todo su esplendor la debilidad de Pedro Sánchez que solo cuenta con los apoyos socialistas. Los próximos embates legislativos, sobre todo el de los Presupuestos Generales del Estado, se convertirán en batallas perdidas si el presidente del Gobierno no cae genuflexo una vez más ante las exigencias de secesionistas y bilduetarras.

Luis María Anson, de la Real Academia Española

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