Balmoral

La muerte de la reina Isabel II en su residencia escocesa de Balmoral no es casual, pues allí ha pasado todos los veranos de su vida, y no deja de ser una paradoja, pues se produce en el territorio más “díscolo” y el que más ha cuestionado su pertenencia a la corona británica. De hecho, ha sido durante su reinado cuando se ha producido el referéndum por la independencia que, pese a haberse saldado con un “sí” a la pertenencia al Reino Unido, no oculta un sentimiento de hostilidad hacia sus vecinos ingleses y un deseo de abandonar la tutela de Londres, más aún tras el Brexit y la salida de la Unión Europea.

En cualquier caso, la reina Isabel II ha expresado en más de una ocasión que se hubiera sentido también orgullosa de ser la monarca de una Escocia independiente, una tierra a la que ama profundamente. De hecho, han sido muchas las ocasiones en las que ha manifestado que donde se siente más feliz es, precisamente, en Balmoral.

Tanto es así que todos los hijos de la Reina y el príncipe Eduardo se educaron en escuelas privadas en Escocia y son varios los miembros de la familia real británica que tienen títulos escoceses.

Isabel II pasea por los jardines de Balmoral con la princesa Ana y el pequeño príncipe Andrés
Isabel II pasea por los jardines de Balmoral con la princesa Ana y el pequeño príncipe Andrés AP

Pero entonces, ¿por qué una de las principales residencias de la casa real británica está en Escocia? El castillo de Balmoral es un palacio situado en Aberdeenshire, en el parque nacional de Cairngorms, en un valiosísimo entorno natural al oeste de la ciudad de Aberdeen. Sus orígenes se remontan al rey Roberto II de Escocia (1316-1390), que levantó un pabellón de caza en la inmediaciones.

Residencia real desde 1848

Sin embargo, no fue hasta cuatro siglos y medio después cuando en 1848 se convirtió en residencia real de la reina Victoria y el príncipe Alberto. Ya antes, en el otoño de 1842, dos años y medio después de su matrimonio, la reina Victoria hizo su primera visita a Escocia. Quedaron tan impresionados con las Tierras Altas que decidieron regresar. Una nueva visita a Perthshire y luego a Ardverikie los animó a aprovechar la oportunidad de comprar Balmoral el 17 de febrero de 1848 y el 8 de septiembre de 1848 llegaron a tomar posesión de una propiedad que nunca habían visto, pero a la que se habían comprometido por muchos años. No quedaron decepcionados y cuando regresaron al Sur abrieron negociaciones para la compra de la tierra en la que se encontraba Balmoral.

El entorno de Balmoral

Las tierras que rodean el castillo de Balmoral ocupan una superficie total de 20.000 hectáreas de las cuales 18.659 están repartidas en los territorios de Balmoral, Birkhall y Glen Doll, 2.940 en Corgarff y 4.688 corresponden a derechos utilizados para dotaciones e instituciones en los alrededores. De la propiedad, 300 están conformadas por bosques y 222 son cultivadas y explotadas para la cría de más de 100 bovinos serranos, una raza de ganado autóctona y típica de este lugar. También es el lugar de trabajo de muchos lugareños: 50 personas trabajan a tiempo completo.

1.000 hectáreas están compuestas por el bosque de Ballochbuie, una de las áreas verdes más importantes de la zona que fue comprada en 1878 por la reina Victoria para salvarla de la destrucción. Para la protección de este tipo de masa forestal autóctona, en 1979 el Duque de Edimburgo dirigió personalmente algunas operaciones que permitieron expandir el bosque desde las 20 hectáreas originales hasta las 300 hectáreas en 1992, y aún hoy en extensión.

El castillo es también el principal atractivo turístico y motor económico de la zona, con unos 85.000 visitantes cada año que se reparten en la visita a la residencia y los jardines. También para el turismo, en 1974 se inauguró un área protegida alrededor de Loch Muick y Lochnagar como reserva natural, para presentar a los visitantes la belleza natural de la región.

La residencia en su conjunto se ha vuelto esencial para la protección de la fauna local, con la presencia de miles de ciervos rojos, los mismos que se ve a la reina cazar en la serie “The Crown”. De hecho, fue una experimentada cazadora y con una gran puntería.

Tanto les gustó que el 22 de junio de 1852 Alberto compró la propiedad simple de Balmoral. Una vez que se compró el terreno, decidieron reconstruir el edificio, porque el existente no se adecuaba a sus necesidades, pues no era lo suficientemente grande para la familia real. Se eligió un nuevo sitio, al noroeste de la antigua construcción.

La reina Victoria colocó la primera piedra del castillo de Balmoral el 28 de septiembre de 1853, debajo de la cual se colocó una botella en cuyo interior había un pergamino que registraba la fecha junto con monedas de curso legal en aquel momento, se colocó luego en una botella, insertada en una cavidad debajo del sitio preparado para la piedra.

El castillo se completó en 1856 y luego se demolió el antiguo edificio, recordado en la actualidad por una piedra que marca la posición de la puerta de entrada al castillo demolido.

Cuando la reina Victoria murió en 1901, Balmoral pasó, según los términos de su testamento, al rey Eduardo VII, y de él a cada uno de sus sucesores, convirtiéndose en uno de los hogares favoritos de la familia real británica desde entonces.

Ardverikie House, Balmoral en la serie “The Crown”

La hermosa mansión de Ardverikie House,en Kinloch Laggan, ha aparecido en numerosas ocasiones en la gran pantalla, y en la serie “The Crown” ha hecho el papel del Castillo de Balmoral. Esta impresionante finca del siglo XIX ha interpretado a Balmoral desde la primera temporada, y muchos otros edificios situados en la finca también han formado parte del rodaje.

Sin embargo, el castillo de Balmoral no es en absoluto una “residencia real”, ya que la residencia real oficial en Escocia es el Palacio de Holyrood, al final de la Milla Real (Royal Mile) en Edimburgo. De hecho, aunque las unidades oficiales del Ejército de la Corona sirven como guardia en Balmoral, el castillo sigue siendo una residencia privada de la Familia Real y el soberano no lleva a cabo ninguna actividad pública oficial allí. De hecho, que recibiera esta semana a la nueva primera ministra británica Liz Truss en este edificio es una señal clara de cómo la Reina se ha visto obligado a ir modificando su agenda debido a los problemas de salud.

Castillo de Balmoral
Castillo de Balmoral FOTO: Antonio Cruz

“Neutral” sobre la independencia de Escocia

En este sentido, la monarquía británica siempre se ha mantenido bastante al margen de las difíciles relaciones entre Escocia e Inglaterra, pero siempre desde la concordia y el deseo de que ambos países continúen unidos bajo la corona británica. De hecho, hace menos de un año, en octubre de 2021, la reina conminó al Parlamento escocés a seguir “trabajando juntos” aunque haya “diferencias de opinión” entre los diputados.

Isabel II pronunció estas palabras en su discurso de inauguración de la sexta legislatura de la cámara regional, situada precisamente justo enfrente del mencionado Palacio de Holyrood, residencia oficial de la reina en Escocia. “A pesar de que haya diferencias de opinión, confío en que sigan trabajando juntos”, dijo a los diputados en la Cámara de Holyrood, en una ceremonia que dio comienzo con la maza real y la Corona de Escocia entrando en el parlamento.

La monarca, que ha pasado allí todos los veranos de su vida, incluido el de 1997, en el que recibió la noticia de la muerte de su ex nuera, Diana de Gales, no desaprovechó la ocasión para hablar de su “profundo y permanente afecto por este maravilloso país y de los muchos recuerdos felices que el príncipe Felipe y yo siempre hemos tenido de nuestro tiempo aquí”, dijo. De hecho, su marido, fallecido en abril de 2021, era duque de Edimburgo.

En el mencionado acto, la ministra principal de Escocia reafirmó su intención de celebrar un nuevo referéndum de independencia cuando la epidemia termine: “La responsabilidad de este parlamento es plantear ese reto, que lleve al país, después de la pandemia, a un mejor futuro”.

En este sentido, cabe destacar que incluso cuando se celebró el referéndum de independencia en 2014, más de la mitad de los escoceses, un 54% según las encuestas, , eran partidarios de que Isabel II continuase al frente de la Jefatura del Estado de Escocia y solo un 31% del total era favorable a una república.

LRLZLT5HLZC73ODEFX6TNXVN2M

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí