revolución de Letizia

La Reina Doña Letizia despide a Marina Abramovic e Isabelle Huppert. Se levanta y se toma una fotografía con la cantante Amaia. Abre mucho sus ojos verdes y se dispone a abandonar el centro cultural La Misericordia, donde se ha celebrado la clausura del Atlántida Film Festival. Es casi la una de la mañana, pero la Reina camina atenta a lo que la rodea. Saluda a Leticia Dolera e incluso en el oscuro camino hacia la salida localiza a caras conocidas. Se para, siempre pregunta, insiste para conocer la opinión del otro sobre el acto. Es incisiva y muestra interés, pero puede parecer intrusiva e incluso mandona. Una charla de segundos y continúa hasta el siguiente que quiera foto o saludo.

Está cómoda, domina la escena y sabe de la repercusión de su presencia. Doña Letizia, Reina de España desde hace ocho años, miembro de la Familia Real desde 2004, cumple 50 años en un momento dulce. Hasta la prensa menos monárquica la alaba y la encumbra como la salvadora de la monarquía. La esposa del Jefe del Estado recibe críticas positivas y sus errores quedan atrás. «Es como si ahora la estuvieran descubriendo, pero Su Majestad siempre ha sido igual«, analiza su entorno.

Pero la sensación es que ahora las riendas son suyas. No lo ha tenido fácil en este tiempo, tampoco lo ha hecho siempre bien. Letizia Ortiz Rocasolano: periodista, divorciada, presentadora del informativo de TVE. Llegó a la Casa Real con más ganas de revolucionar que los tiempos marcados por un sistema de siglos de historia. Princesa de Asturias por matrimonio y la primera Reina sin sangre ‘azul’, le costó adaptarse primero a la Casa y después a un papel sin legislar. La última consorte de un Príncipe de Asturias fue María Antonia de Nápoles, primera esposa del que sería Fernando VII. Por lo que había poco en lo que fijarse para diseñar un trabajo para la futura Reina.

Fijó tres metas al llegar: ayudar a su marido, aprender y ser útil para la institución. Cumplió el objetivo primordial de la esposa del heredero el 31 de octubre de 2005, cuando alumbró aDoña Leonor. La continuidad dinástica estaba asegurada. El 29 de abril de 2007 dio una segunda opción a la Corona con el nacimiento deDoña Sofía. Cumplido su principal y más necesario mandato, se empezó a diseñar su agenda propia. Tres años al lado de Don Felipe en actos para aprender. Un tiempo también para criar a sus hijas y marcar su propia línea: la futura heredera iba a la guardería de la Guardia Real y estaría mucho menos expuesta que su padre por deseo de Doña Letizia. Una protección que ha mantenido firme hasta el día de hoy. Ahora, se muestra orgullosa de sus hijas y su educación. Presume en privado de la facilidad para los idiomas de la Princesa Leonor, que habla con fluidez inglés, francés y árabe además de las lenguas cooficiales. En el caso del catalán por ejemplo, su madre la anima a que lea a Pla en versión original.

Doña Letizia entró en la Familia Real el  de mayo de 2004
Doña Letizia entró en la Familia Real el de mayo de 2004

No entiende, tampoco, que la comparen con su hija, pues sobre la niña recaerá el peso de una Constitución en la que Doña Letizia no tiene papel. Es ese el motivo en el que se ampara para haber cambiado la forma de entender el papel de una Reina. Ella no es el Rey. Por eso, no se desveló su patrimonio el pasado abril, porque no tiene obligación constitucional. Ese es el criterio de Zarzuela para ser más transparente con Don Felipe. La Reina no tiene papel constitucional, pero sí influencia en su marido. Sigue firme en la decisión de alejarse de la familia de Felipe VI en público: apoyó al Rey en la retirada del Ducado de Palma a Doña Cristina y habría sido más severa con Don Juan Carlos.Ello ha disminuido la Familia Real y obliga a Doña Letizia a dar más ejemplo.

Otro gesto llamativo es el de su aconfesionalidad. Doña Letizia, Reina Católica, se aleja de la Iglesia para imprimir modernidad a la Corona. Lo hace asistiendo con respeto pero sin santiguarse en actos religiosos y, este año, introduciendo un nuevo cambio en las costumbres reales: ya no van a la misa de Pascua. En su lugar, visitaron refugiados ucranianos.

La Reina también ha prescindido de la mantilla en actos castrenses y ha dejado de acudir a aquellos de máximo rango en los que el deber constitucional sólo exige la presencia de Don Felipe.

Muy criticada fue la época en la que tenía un horario. «Se habla mucho de conciliación pero en su caso no se entendía», cuentan. Sigue siendo raro que la Reina tenga actos en fin de semana, y las vacaciones privadas son algo asumido.

Se convirtió en Reina Consorte en 2014
Se convirtió en Reina Consorte en 2014

También un hogar en el que disfruta con su familia. Doña Letizia se instaló en el pabellón del Príncipe a su llegada al Palacio de la Zarzuela. La casa, construida cuando Don Felipe se independizó, fue el lugar donde crecieron sus hijas, cuidadas muchas noches por Paloma Rocasolano. Cuando Don Felipe llegó al Trono, la Familia decidió continuar allí instalada. La costumbre real hubiera sido cambiar la residencia, pero optaron por permanecer en su casa. Una vivienda de 1.800 metros cuadrados en cuatro plantas donde disfrutan de la intimidad que en el edificio principal no podrían tener. Así que viviendo en un lugar distinto, Doña Letizia no renuncia a la privacidad de la que tanto recela.

La separación trabajo-vida privada no sólo se aplicó en la residencia de la familia Borbón-Ortiz, también en lo privado. Zarzuela sólo informa de los actos oficiales. Nada más. Y sólo de los miembros de la Familia Real. También han impuesto una política de austeridad que implica pocos actos lúdicos -no hay nada previsto por el cumpleaños de la Reina- y una decisión de Doña Letizia que parece estética pero que descubre un paso más a la asunción de su papel: la Reina ya no se tiñe. Tampoco somete su melena a cambios radicales de peinado como sí hacía antes. Unos cortes de pelo que la esposa de Felipe VI utilizaba como regla nemotécnica para recordar algún acto. La Reina moderna, que va al cine con vaqueros rotos, descansa en su melena una institución con siglos de historia y ahora entiende que la estabilidad de la monarquía también se expresa con un cabello de pocos cambios.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí