zona de confort

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Las encuestas siguen dando la espalda al Gobierno. Moncloa ve como los paquetes legislativos desplegados para hacer frente a las consecuencias de la invasión de Ucrania están teniendo escasa rentabilidad electoral. El Ejecutivo se envuelve en la bandera de las clases medias y trabajadoras, de estar del lado de los vulnerables y gobernar para una mayoría, pero los españoles no parecen reconocer sus esfuerzos con esa vocación mayoritaria. Por el contrario, el «efecto Feijóo» sigue pujante cinco meses después de que el dirigente gallego desembarcara en Génova, ante el estupor de las fuentes socialistas consultadas que no acaban de acertar a explotar la burbuja que se ha creado en torno a su figura. «El “efecto Feijóo” es el desconocimiento de Feijóo», aseguran a este diario, anticipando lo que será la estrategia a futuro.

El plan del Gobierno pasa por «implicar» al líder de la oposición en el «debate público» para que ponga «sus credenciales encima de la mesa» y poder así «desmontar» la imagen de buen gestor y de hombre de Estado que se ha dibujado durante su etapa en la Xunta de Galicia, cuando, dicen, «salía 20 segundos en el Telediario». Esa es la opinión que los españoles se han formado del ahora presidente del PP y es la percepción que tanto el PSOE como Moncloa se afanan en combatir. La hoja de ruta pasa, según las fuentes consultadas, por «exponer públicamente» a Feijóo y «sacarle de la zona de confort», porque consideran que cuando lo hace, «comete errores».

Por este motivo, Sánchez anticipó ayer ante las huestes socialistas, a las que reunió en la interparlamentaria del partido, que, «dado el resultado –de su último cara a cara en el Senado–, habrá más debates» con el líder de la oposición. El presidente del PP desembarcó en la Cámara Alta para garantizarse un foro en el que poder confrontar directamente con el presidente, ya que no tiene escaño en el Congreso. Sin embargo, depende en exclusiva de Sánchez la asiduidad con la que se celebren estos debates, que hasta ahora había orillado y reducido a la mínima expresión. Ahora, el objetivo es aumentarlos y desde Moncloa se busca «poner mucho el foco» en el líder de la oposición, porque, sostienen, «de incógnito no se puede llegar a La Moncloa». De este modo, quieren paliar la «falta de información» que, en su opinión, los españoles tienen de la trayectoria de Feijóo y que se puedan «formar una opinión» fidedigna, para que en el año y medio que resta hasta las elecciones «no pase de puntillas, haciéndose el muerto, como ha hecho hasta ahora».

Esta estrategia plantea riesgos. Dar foco a Feijóo supone concederle la condición de alternativa, que siempre se negó a Pablo Casado, y que lo haga el propio presidente del Gobierno en primera persona podría lograr el efecto contrario y acabar dando alas a su figura, como ocurrió con Isabel Díaz Ayuso durante la pandemia. «Feijóo viene muy fresco, hay que desgastarle», sostienen en Ferraz. Algunas fuentes socialistas señalan, sin embargo, que podría resultar contraproducente si se convierte en la diana de todas las críticas y se orilla el discurso de gestión.

No en vano, la estrategia pasa por una primera fase de «exposición» de Feijóo y una segunda en la que se despliegue el discurso de «el Gobierno de la gente». El propio Sánchez pidió ayer a los suyos hacer «pedagogía» y tener «máxima implicación para defender con la cabeza alta la gestión del Gobierno». «Hemos hecho mucho, pero aún queda muchísimo por hacer, vamos a seguir dando profundidad a la legislatura», señaló el presidente, que sacó pecho por haber aprobado dos presupuestos en «tiempo y forma» y anticipando, inmediatamente, que los terceros ya están en marcha.

En su intervención ante la interparlamentaria del PSOE –reunión de los grupos parlamentarios en el Congreso, Senado y Parlamento Europeo–, Sánchez versó la agenda legislativa que ha desplegado su Gabinete para proteger a los más vulnerables, las clases medias y trabajadoras frente a la crisis económica derivada de la invasión de Ucrania y reivindicó que, algunas de estas medidas, han liderado el debate a nivel europeo. Todo ese despliegue se contrapone, por los socialistas, con la actitud del PP y sus recetas económicas cuando, desde el poder, tuvo que encarar las consecuencias de la crisis de 2008. «Mientras el PP bloquea, Europa sigue el camino marcado por España», defendió.

Sánchez criticó que con el PP «no se puede contar». «Una derecha presa de su propio pasado, con un legado de cenizas y una respuesta neoliberal a la crisis, que dejó un reguero de paro, desigualdad, corrupción y desmantelamiento del Estado del bienestar. Esta derecha es la que ahora bloquea y niega cualquier avance a nuestro país». Para el presidente, «el único proyecto del señor Feijóo es derogar los avances logrados en España. Intentan bloquear en la justicia lo aprobado en el Parlamento, aunque sea a costa de incumplir la Constitución», dijo, en referencia al bloqueo de la renovación del Consejo General del Poder Judicial. «Cuesta mucho conquistar derechos y se pierden muy rápido, si dependen de la derecha», apostilló.

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