Pedro Sánchez vio en la crisis energética una oportunidad de oro para que España fuera el gran distribuidor de energía a Europa. Con la guerra en Ucrania y las sanciones que planea Bruselas para cerrar el grifo a Rusia para no depender ni del gas ni del petróleo de Putin, Moncloa aceleró sus planes para ofrecerse a terceros países y ser su suministrador gracias a las interconexiones gasísticas que posee el sistema español con África.

Así, con la la escasez de gas por la dependencia de Rusia, Pedro Sánchez, tal y como narró este periódico, quiso ganar cuota dentro de la Unión Europea con el rescate del proyecto Midcat, un anhelo que Bruselas lo ha tumbado en reiteradas ocasiones. El líder del Ejecutivo consideraba que es una oportunidad de oro para dar un paso adelante en la Unión Europea.

El poder dotar de infraestructuras y energía en unos años tan cruciales como los que están por llegar, le hubieran dado una victoria política indiscutible”, señalan fuentes del sector energético. Un proyecto que llegó a enfrentar al líder del Ejecutivo con la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ya que ésta quiere dejar de lado a dicha materia prima en su lucha contra las energías fósiles.

Pero con el giro histórico respecto al Sáhara, el anhelo de Pedro Sánchez se ha esfumado e Italia ha aprovechado la ruptura de las relaciones de Argelia con España y ser la nación transalpina la que toma la delantera para enviar el gas hacia el resto de Europa.

Este cambio lo escenificó el primer ministro de Italia, Mario Draghi, el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Luigi Di Maio, junto al presidente de Argelia Abdelmadjid Tebboune. En una reunión mantenida este mismo lunes, el país europeo se aseguró el triple de gas que a España y será su principal exportador.

Así, Roma recibirá unos 30.000 millones de metros cúbicos por el gasoducto que une Italia con Argelia frente a los 10.000 de la infraestructura española. Con todo, el acuerdo supondrá engordar sus exportaciones actuales un 50% más, teniendo capacidad para dotar a otras regiones del centro de Europa, que van a necesitarlo ante el bloqueo previsto a Rusia.

Subida de precios

España, además de que Italia le haya adelantado por la derecha en su intento por ser el suministrador de referencia de gas a países como Alemania, se enfrenta a otro gran problema: el del precio.

El presidente del grupo público argelino Sonatrach, Touffik Hakkar, anunció que su país contempla una subida de precio para el gas que vende a España, al contrario de lo que han decidido para el resto de compradores europeos de este combustible. El Gobierno no tardó ni un solo minuto en confirmar esta noticia y Teresa Ribera dio por hecho en una entrevista a TVE que se espera que así sea.

Pero estas negociaciones no dependen del Gobierno, pero sí influyen las relaciones entre países. Desde hace meses Sonatrach y Naturgy, propietaria del gasoducto que une Argelia con España, negocian una revisión en los precios del gas natural que se importan. “En este tipo de cambios bruscos en los mercados es normal que se renegocie el precio de las materias primas”, explican fuentes conocedoras de las negociaciones.

Según las mismas voces, esperan que “en las próximas semanas se llegue a un acuerdo beneficioso para ambas partes”, pero lamentan que “el nuevo panorama geopolítico haya cambiado drásticamente”. “Todo influye”, argumentan cuando son cuestionadas sobre las relaciones entre Moncloa y Rabat. 

Por otra parte, las fuentes cercanas a las negociaciones entre Naturgy y Sonatrach inciden que, aunque “haya un contexto enrarecido” por el cambio de visión respecto al Sáhara por parte de Moncloa, aluden a la “fiabilidad de Argelia”. “Durante varias décadas han demostrado ser socios serios y fiables por lo que no hay ningún motivo por los que hay que desconfiar”.

Nuevo socio gasístico

Mientras las relaciones con Argel se han tensado, desde hace dos meses España ha venido buscando otras alternativas para tener el suficiente gas en los almacenamientos. Y para ello, ha recurrido a los metaneros que vienen desde Estados Unidos, incrementando así sus costes hasta en un 50%.

De acuerdo a las cifras aportadas por la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), las importaciones en febrero desde Estados Unidos se dispararon un 474%, una cifra que, según relatan las fuentes del sector energético consultadas, van a seguir incrementándose debido a que Marruecos y Estados Unidos son socios estratégicos. Con este aumento, el gas que proviene desde Norteamérica ya supone el 33% de nuestras reservas mientras que la materia prima desde Argelia se ha reducido al 23%.

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