reforma de la sedición

La reforma del delito de sedición, con el objetivo de rebajar las penas a los separatistas catalanes, podría ser una realidad antes de lo que muchos creían. El Gobierno, según informan fuentes de Moncloa a OKDIARIO, tiene preparada una propuesta para remitir a las Cortes en un breve plazo de tiempo. Antes de acabar el año. Pedro Sánchez sólo espera que ERC y JxCat confirmen al PSOE que apoyarán la tramitación parlamentaria de la modificación del Código Penal. Sin ese compromiso de los grupos catalanes, que podría ir en paralelo a su apoyo a los Presupuestos, el Ejecutivo no se tirará a la piscina.

Compromiso de investidura de Pedro Sánchez, bajo el mantra de dar solución al conflicto catalán desde la política, el jefe del Gobierno está empeñado en complacer a los independentistas con la rebaja de las penas para mantenerse en La Moncloa. Tras tres años con esta propuesta guardada en un cajón, afirmando que no existía una mayoría suficiente para ello, el presidente ha decidido desempolvar la reforma para tramitarla en un tiempo exprés. Antes de las elecciones municipales y autonómicas. Para que tengan el mínimo efecto sobre los resultados del PSOE en las urnas. Porque hay muchas reticencias sobre la idoneidad de hacerlo.

El documento que el Ejecutivo tiene preparado para discutir en el Parlamento parte de la base del que redactó en su día el ex ministro de Justicia Juan Carlos Campo. En las últimas semanas, la actual ministra, Pilar Llop, le hizo unos retoques por indicación de Sánchez y tras la negociación con los grupos catalanes. Aun así, indican fuentes gubernamentales, «no es un documento cerrado». Por lo que se podrían introducir más modificaciones durante la tramitación en el Congreso para visualizar concesiones a ERC y JxCat.

Y es que los dos principales partidos separatistas se habían negado hasta ahora a votar a favor de la reforma del delito de sedición en los términos en que la planteaba Moncloa. Pero un compromiso implícito del Partido Socialista de rebajar considerablemente las penas, lo que facilitaría el retorno de los fugados Carles Puigdemont y Marta Rovira, y permitir que, tanto el ex president comoOriol Junqueras, puedan volver a la política activa como candidato habría allanado el acuerdo.

Y es que aunque ayer, en Viana do Castelo (Portugal), Pedro Sánchez negase que su partido estuviera hablando con Puigdemont la realidad es que sí lo está haciendo. Tal como reveló OKDIARIO este jueves, en la actualidad, la portavoz del PSOE en el Senado, Eva Granados, es uno de los contactos que tiene Sánchez con el eurodiputado. Aunque hay más. Algunos altos cargos, tal como ha revelado el ex president sin dar nombres, incluso le han visitado en Waterloo (Bélgica). Serían los mismos que a menudo se reúnen con Junqueras.

Moncloa espera que la respuesta por parte de Esquerra y Junts «llegue cuánto antes». Pues, a medida que se acerquen las elecciones de mayo «nos va a complicar mucho las cosas internamente» en el partido, asegura un colaborador del presidente. De momento en el complejo presidencial se ven capaces de «capear» a los barones con una decisión política que prácticamente no cuenta con el respaldo de ninguno de ellos para modificar el delito de sedición. Pero que es imprescindible para Sánchez si quiere aprobar los Presupuestos y optar a mantenerse cuatro años más en el poder.

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