Seguridad Nacional alertó 5 veces

El Gobierno de Pedro Sánchez insiste en señalar a la ya ex directa del CNIPaz Esteban, como culpable del espionaje con Pegasus que sufrieron los teléfonos móviles del presidente y la ministra de Defensa, Margarita Robles. Y advierte que esa fue la causa de su fulminante despido, y no la exigencia planteada por los socios independentistas a Sánchez. Sin embargo, ya son muchas las evidencias que apuntan a que fue la propia Moncloa la que falló en la vigilancia del dispositivo del presidente. Además de la alerta que le trasmitió el CNI en julio de 2021, un mes después de ser espiado, a Sánchez le avisó hasta en cinco ocasiones su propio Departamento de Seguridad Nacional (DSN) de Pegasus tras «el espionaje a 13 jefes de Estado y de Gobierno». Sin embargo, nadie de su equipo procedió a revisar su teléfono hasta hace apenas diez días.

«Es evidente que ha habido un fallo en la seguridad de las comunicaciones del Gobierno», ha asegurado Pedro Sánchez este miércoles en el Congreso de los Diputados en referencia a la destitución de la directora del Centro Nacional de Inteligencia, Paz Esteban. Sánchez ha entregado así a sus socios independentistas la cabeza de la jefa del servicio secreto español, a tan sólo mes y medio del inicio de la cumbre de la OTAN más importante para la Alianza Atlántica desde el fin de la Guerra Fría.

Sin embargo, la versión del Gobierno que motiva la destitución en el espionaje sufrido por el propio Ejecutivo hace aguas en muchos aspectos. Uno de ellos es la aparente inacción que mostró el equipo de seguridad del presidente en las fechas posteriores a ser espiado con Pegasus -en mayo de 2021-, a pesar de haber sido advertido de ese riesgo previa y posteriormente por parte del CNI. Pero no sólo el servicio secreto le alertó sobre el potencial espionaje, sino que también lo hizo su Departamento de Seguridad Nacional (DSN). El organismo integrado por más de 80 analistas y cuyo jefe, el general Miguel Ángel Ballesteros, tiene acceso directo a Sánchez.

Entre el 21 y el 29 de ese mes julio, tal y como ha comprobado OKDIARIO, el DSN dejó sobre la mesa de Sánchez hasta cinco informes en los que se ponía de relevancia que otros gobiernos aliados, como el francés, estaban siendo espiados. Y se hacía énfasis en el espionaje presuntamente marroquí al teléfono del presidente francés, Emmanuel Macron.

Las cinco alertas

El 21 de julio, el DSN de Ballesteros advierte del ‘Proyecto Pegaso’ (sic.), un episodio de «espionaje cibernético» mediante un software israelí que ya afecta a trece líderes internacionales. Citan una investigación periodística de Le Monde e informaciones del Financial Times.  «Le Monde ha verificado la autenticidad de los números de muchos políticos y diplomáticos en la lista de posibles objetivos seleccionados por los clientes del Grupo NSO», advierte.

Al día siguiente, el informe con el dosier de prensa -que llega todas las mañanas al despacho del presidente- incluye tres menciones al ‘Proyecto Pegasus’. Se anuncia el espionaje a Macron y se incluye la siguiente frase: «el Presidente de la República está siguiendo este expediente lo más de cerca posible y se toma muy en serio este asunto». Francia convocaba ese día una reunión extraordinaria de su Consejo de Defensa, el mayor órgano de la seguridad nacional del país galo que sólo se activa ante graves amenazas. Francia ya se tomaba muy en serio Pegasus.

El 23 de julio llega el tercer dosier del DSN que incluye alarmas sobre Pegasus. Hasta 5 piezas informativas internacionales se destacan referentes al escándalo de espionaje, entre las que ya figura un nombre: Marruecos. «Argelia mostraba ayer su profunda preocupación tras las revelaciones según las cuales Marruecos habría utilizado el software israelí Pegasus para espiar a «funcionarios y ciudadanos argelinos», en un fondo de tensiones entre los dos países del Magreb sobre la cuestión del Sahara occidental».

Marruecos, Pegasus y Macron

Los informes sufren un parón en los dos días siguientes, correspondientes a fin de semana. Pero se retoman el 26 de julio, lunes, con un demoledor aviso: «Las acusaciones de espionaje tensan los lazos de Marruecos con Francia. Rabat niega haber espiado el teléfono de Macron, pero la política exterior de Marruecos se ha vuelto más asertiva». Se incluye también una columna de opinión firmada por expertos en la materia en Le Monde, en la que se advierte que “el asunto Pegasus muestra perfectamente las debilidades de Europa en materia de agresiones cibernéticas”.

El 29 de julio se produce la última mención en este dosier diario al asunto Pegasus. Se explica cómo han afectado a la diplomacia entre Francia e Israelel hecho de que se haya espiado al presidente francés.

Nadie hizo nada

Pese a que todas estas alertas de lo que estaba pasando alrededor de España se sucedieron durante ocho días de julio, en Moncloa nadie reacciona. No lo hacen, siquiera, pese a haber recibido en esos mismos días el informe revelado por OKDIARIO en el que se instaba al equipo del presidente a revisar su dispositivo en busca de Pegasus. Ese documento, en forma de instrucción técnica, estaba elaborado por el Centro Criptológico Nacional (CCN) dependiente del CNI. El mismo que ahora ha sido descabezado al considerarle responsable de esos «fallos de seguridad».

Las competencias sobre la revisión de los teléfonos móviles del presidente, además, recaen sobre la Secretaría General de Presidencia, que en aquel momento dirigía el hoy ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. Concretamente en la Unidad de Informática y Comunicaciones, una división formada por expertos informáticos y de la que depende la seguridad y viabilidad de los sistemas de comunicación de Moncloa.

Por un motivo u otro, ni los informes del CNI ni los avisos del DSN sobre lo que estaba ocurriendo en todo el mundo con Pegasus esos días provocaron una investigación. Una investigación que si llegaría unos días más tarde de que el separatismo denunciase que a ellos les habían espiado con Pegasus y amenazasen con dejar caer al Gobierno de Sánchez.

El informe del CNI

El CNI hizo su trabajo de manera diligente y elaboró de manera urgente un protocolo muy completo para evitar que ningún otro miembro del Gobierno sufriera intromisiones en sus teléfonos móviles. Para ello, desarrolló un documento de 15 páginas que tituló así: Detección de software Pegasus en dispositivos iPhone. Un informe que quedó registrado con esta numeración: “CCN-CERT IT-48/21”.

En una de las páginas del manual, el servicio de inteligencia pedía a los miembros del Gobierno que realizaran una sencilla, pero completa operación de comprobación. Pero el CNI iba más allá: pedía a los miembros del Ejecutivo que le remitiera al CCN el resultado del análisis: “Los resultados obtenidos deberán remitirse al CCN para su valoración”. Este envío tenía que constar, básicamente, de tres datos: el nombre del organismo en el que trabaja la persona, su nombre y apellidos, y su número de teléfono móvil personal o corporativo.

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