Socialistas históricos

La cascada de veteranos socialistas que salpican los medios de comunicación en contra de la aprobación de una Ley de amnistía no es casual y viene de lejos. El malestar del PSOE histórico con el mismo Pedro Sánchez que les venció con su reconquista de Ferraz, tras ser derrocado por el Comité Federal del PSOE el 1 de octubre de 2016, ha ido tomando cuerpo en los últimos meses desde que en las pasadas elecciones municipales de mayo los ex dirigentes del partido, espoleados por los rivales de Sánchez, vieran la oportunidad de ajustar cuentas y acabar definitivamente con el sanchismo. El goteo incesante de encuestas que apuntaba a una victoria apabullante de Feijóo hizo las delicias de muchos socialistas que soñaban con que su candidato se hundiera por debajo de los 110 parlamentarios para poder actuar. 

Según ha podido saber THE OBJECTIVE, los históricos del PSOE estaban organizados y tenían su hoja de ruta. Con la coartada del análisis de los resultados electorales y la cobertura de la Fundación Fernando de los Ríos, la vieja guardia calentaba motores con la convocatoria de una «rueda de prensa histórica» para el miércoles posterior a las elecciones del 23-J. Según fuentes de este colectivo consultadas por este periódico, el plan consistía en exigir al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que convocara a los órganos de dirección del partido para abrir el proceso de relevo a través de laconvocatoria de un Congreso Extraordinario. 

«Teníamos todo preparado»

En otras palabras, los veteranos del partido pedían a Sánchez su dimisión implícita para evitar que se atrincherara en Ferraz, como pretendía hacer según su núcleo más cercano, y tras haber tapado el fracaso de las elecciones municipales de mayo con el parapeto de la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones anticipadas. Sin embargo, los planes se truncaron por una improbable mejora de las perspectivas del PSOE y un notable empeoramiento del resultado del PP que, frente a los 160 escaños esperados, se quedó en 137, a mucha distancia de la mayoría absoluta. El baño de realidad precedió a la frustración: «Teníamos todo preparado», explican algunos de sus miembros

Pero la decepción inicial no ha mermado la actividad de estos ex dirigentes que, con más fuerza que nunca, han comenzado a orquestar una campaña de presión contra el Gobierno de Pedro Sánchez, aprovechando la Ley de amnistía que negocia con Junts como moneda de cambio a la investidura. El primero en hacerlo fue el ex presidente, Felipe González, denunciando en una entrevista a Ondacero que la amnistía «es inconstitucional». Fue el primer aldabonazo de una operación pautada a la que sucedió quien fuera su número dos, Alfonso Guerra, 48 horas después en una entrevista en la cadena COPE

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El ex presidente del Gobierno, Felipe González, en un mitin del PSOE (imagen de archivo)

Felipe «traidor» y «fascista»

Dos voces de autoridad que no preocupan en Moncloa y Ferraz, amparados por el ejército de cargos socialistas que en los chats internos del partido llaman «traidor» y «fascista» a los dos ex dirigentes que consideran «amortizados». Por ello, el entorno de Sánchez considera «inocuo e inofensivo» este movimiento de la vieja guardia y niegan posibilidad alguna de que pueda tener algún efecto en el PSOE, y mucho menos, en los planes del Gobierno. Sin embargo, el coro de voces críticas ha ido aumentando y los últimos en sumarse a las críticas han generado inquietud entre los socialistas. 

Personas de gran reconocimiento y predicamento interno como Joaquín Almunia, Javier Solana o Ramón Jáuregui incomodan a la dirección del partido por la fuerza con la que éstos pudieran arrastrar a otras referentes del partido. Los cerebros de esta operación explican que su objetivo las «mover conciencias y sacar del letargo al PSOE, induciendo al coraje de muchos para que se atrevan a salir públicamente» para actuar como un bloque de resistencia. Su confianza es que pueden «forzar la rectificación de Sánchez» para que desista de aprobar la amnistía y, llegado el caso, convoque elecciones. 

Gran acto contra la amnistía: La España que queremos

Un plan diseñado con un propósito y un calendario. Según ha podido saber THE OBJECTIVE, los socialistas históricos pretenden convocar un gran acto en contra de la aprobación de la amnistía a finales de mes, en torno al 27 de septiembre, después del fracaso del candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, en su sesión de investidura. Según sus organizadores, la convocatoria supondrá un «salto cualitativo» con más referentes del socialismo que «van a salir próximamente a hablar» y bajo el lema La España que queremos

Un intento por recuperar las raíces del socialismo histórico que, a diferencia del actual, «se caracterizaba por tener luchas ideológicas, no luchas de poder» y en el que se ponga en valor «la importancia de los principios» como la defensa de la Constitución frente a las prebendas a los independentistas catalanes en aras de la supervivencia política de una persona.