triunfo del Rechazo

Aunque los expertos electorales vaticinaban que la elección estaba abierta, el triunfo del Rechazo en este plebiscito no fue una sorpresa: las últimas encuestas conocidas hablaban, en promedio, de una ventaja entre ocho y 11 puntos. Lo realmente sorpresivo fue la contundencia de la ventaja de quienes se opusieron a la propuesta de nueva Constitución redactada por la Convención: un 61,9% contra un 38,1% del Apruebo. Es un resultado inesperado que remueve el tablero político y que, probablemente, tensionará en mayor medida las negociaciones que se desarrollarán en las próximas horas entre el Gobierno de Gabriel Boric –el mayor perdedor de la jornada– y los dirigentes políticos de todos los sectores con representación parlamentaria. El resultado empuja a una cirugía profunda en su gabinete para intentar conducir la próxima etapa, que estará marcada por un reordenamiento de las fuerzas políticas.

La masiva participación

1 La obligatoriedad de la votación en este plebiscito representaba una interrogante para los expertos en opinión pública. Si bien algunos auguraban que mientras mayor votación se vería favorecido el Rechazo –las encuestas mostraron consecutivamente que los ciudadanos sin identificación partidaria no aprobaban el texto–, no era un consenso entre los analistas: los grandes bolsones de votos que se incorporarían a esta elección resultaban desconocidos. Los resultados de este domingo, sin embargo, despejaron la duda: con una participación histórica de más de 13 millones de electores –sobre el 80% del padrón, como sucedía hasta 2009-2010–, quedó en evidencia que los nuevos votantes entraron para rechazar la propuesta de la constituyente. La opción del Rechazo, la amplia ganadora, alcanzó 7.882.238 sufragios, lo que sobrepasa por mucho la cantidad de respaldos que obtuvo Boric en la segunda vuelta y que lo convirtió en el más votado de la historia, con 4,6 millones de votos a su favor.

La amplia distancia

2 La ventaja del Rechazo por sobre el Apruebo sobrepasó por mucho las expectativas de quienes se oponían a la nueva Constitución: 24 puntos. Esta opción se impuso en todas las regiones del país. Donde mayor ventaja obtuvo fue en la región del Ñuble, donde alcanzó un 74,2% contra un 25,7% del Apruebo, mientras en La Araucanía –como era previsible– fue altísima: 73,70% contra 26,30%. Pero el Rechazo también ganó en los grandes fuertes del Apruebo, como las zonas urbanas y las grandes ciudades, como Valparaíso y la Región Metropolitana. En la capital, el Rechazo obtuvo un 55,28% contra el 44,72% del Apruebo y fue donde, regionalmente, el resultado estuvo más estrecho. Lo mismo sucedió en municipios populares, como La Pintana, donde un 53,57% estuvo por rechazar y un 46,43% por aprobar. En comunas como Ñuñoa, sin embargo, como lo anunciaban las encuestas, el Apruebo logró imponerse, aunque por poco: 50,41% contra un 49,59% del Rechazo. En cualquier caso, solo en siete comunas de la RM ganó el apoyo a la nueva Constitución.

Con celebraciones entre los impulsores del Rechazo terminó la jornada electoral del domingo, que tuvo una alta participación y un conteo que fue rápido y expedito a lo largo de todo el país.  Foto: Reuters

La compleja situación del Gobierno

3 El Gobierno queda en una delicada posición tras el aplastante triunfo del Rechazo, que no fue visto en La Moneda sino hasta muy tarde (a mediados de julio, cuando el texto estaba entregado y la Convención deshecha). Fue cuando el Presidente aseguró que en caso de ganar el Rechazo –era la primera vez que se admitía públicamente– habría un nuevo proceso constituyente. Desde entonces, incluso con mayor fuerza que antes, el Ejecutivo asumió un papel de mayor protagonismo por la opción de aprobar, con lo que unió su destino al resultado del plebiscito. Aunque hay quienes piensan que no tenía alternativa y que el ala izquierda de su bloque le cobraría no jugarse a fondo por esta opción, Boric y su equipo se arriesgó y le puso piso y techo al Apruebo. De acuerdo a la última encuesta Cadem, de hecho, un 39% respalda la conducción de Boric, un porcentaje similar al 38,1% que estuvo en este plebiscito por el Apruebo. En cualquier caso, no terminan de comprenderse del todo las razones del gobierno por no haber conducido el proceso antes del término de la convención, salvo porque existía un convencimiento que el triunfo de la nueva Constitución estaba asegurado.

La apuesta del Presidente

4 Días antes del plebiscito, el Presidente comenzó a matizar su discurso con una convocatoria de unidad (“acá no puede haber vencedores y vencidos”, aseguró). Lo ratificó al sufragar en Punta Arenas y luego, ya por la noche, desde La Moneda, en un mensaje de nueve minutos llamó dejar atrás los “maximalismos, la violencia y la intolerancia”, anunció un pronto cambio de gabinete y reconoció la derrota: “Como Presidente de la República recojo con mucha humildad este mensaje y lo hago propio, y es que hay que escuchar la voz del pueblo”, dijo Boric desde el Palacio de gobierno. Llamó, de paso, a todas las fuerzas políticas a poner a Chile por delante y juntos acordar los plazos y bordes de un nuevo proceso constituyente. Informó que en la mañana de este lunes se reunirá con los presidentes de ambas cámaras y otras autoridades de la República y que en los días consecutivos se juntará con los distintos sectores que están por un nuevo itinerario para una nueva Constitución. Dada la abultada distancia a favor del Rechazo, sin embargo, Boric y el gobierno no quedan en un buen pie para el ciclo que viene. Estará presionado por el mismo Socialismo Democrático para ceder poder interno, por la izquierda –que, pese al resultado, no permitirá fácilmente moderaciones– y por la oposición, que con una nueva generación líder vuelve a respirar luego de años de agonía.

Conteo de votos

Cambio de gabinete

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5 El cambio de gabinete era una noticia anunciada, pero, dada la magnitud del resultado, el presidente se verá forzado a realizar una transformación de mayores proporciones. En las próximas horas desarmará su diseño original del equipo político, donde optó por incorporar a figuras de su máxima confianza y “compañeros de ruta” de su generación política, como Izkia Siches y Giorgio Jackson, que abandonarían el primer anillo de las decisiones. Lo mismo ocurriría con al menos cinco ministros sectoriales. Boric inaugurará, con ello, una nueva etapa de su Administración, a menos de seis meses de haber asumido. No resulta evidente, sin embargo, la dirección del cambio de equipo. Parece probable, en cualquier caso, que Boric intentará ampliar su base de apoyo en el Parlamento con miras a sus grandes reformas y a la tarea fundamental de continuar con el proceso constituyente, como indica el consenso político. El Socialismo Democrático podría adquirir mayor protagonismo en esta nueva etapa y no se descarta, incluso, la entrada de algún militante de la DC y de otros sectores moderados que ayuden al presidente a liderar las conversaciones entre el gobierno, los partidos y el Congreso para un itinerario constituyente que todavía se encuentra totalmente abierto. El PC y el Frente Amplio serían los grandes perdedores de este cambio en la hegemonía oficialista, aunque se trata todavía de una tensión interna en desarrollo.

La administración del triunfo: el desafío de la derecha y la centroizquierda

6 Los partidos y movimientos que empujaron el Rechazo viven inmejorables momentos. Fue un escenario que abrió Ricardo Lagos cuando, a horas de la entrega del texto definitivo, hizo un llamado a continuar el proceso constituyente. Pero la campaña que conformó Chile Vamos y la centroizquierda que se organizó contra la propuesta por fuera de los partidos –como los militantes de la DC y del PS que se descolgaron de las decisiones de sus colectividades, el movimiento Amarillos por Chile y otros–, deberán a partir de este lunes administrar con máxima habilidad el momento político que se ha generado con el apabullante triunfo del Rechazo. Porque detrás del triunfo de esta opción hubo una mayoría social que no se identifica con los partidos políticos por razones que, seguramente, con el paso de los días, se irán explicando desde la politología. Capitalizar políticamente el éxito será, entonces, un trabajo de mucho cuidado, porque todavía se trata de una ciudadanía irritada y molesta con las instituciones tradicionales de la política, con altas aspiraciones en un momento complejo y con la legítima aspiración de una nueva y buena Constitución. La decisión de la derecha de no asistir a La Moneda, como trascendió anoche, parece una jugada arriesgada, aunque apuntaría a traspasar los costos de la derrota al gobierno.

La derrota de un diagnóstico

7 Desde 2019 está en disputa el diagnóstico sobre las causas del estallido social y la irritación de la sociedad, que explotó en ese octubre. Lo que ocurrió en el plebiscito de ayer, con un triunfo casi tan contundente como lo fue el plebiscito de entrada, entrega nuevos argumentos a quienes aseguran que “era de un simplismo mayúsculo creer o pensar que Chile estaba anhelante de torcer su rumbo de manera radical”, como escribió anoche el rector Carlos Peña en una columna publicada en el diario EL PAÍS. Para Peña, se trató de una señal contundente con miras a “un cambio más moderado” en el camino de la búsqueda de una nueva Constitución. A partir de este plebiscito, a su juicio, ha quedado en entredicho la imagen de la sociedad chilena que promovió el Frente Amplio “como si ella estuviera compuesta por una élite cicatera y neoliberal dominando a un pueblo abusado, necesitado de redención”, porque no se condice con la realidad. Es apenas el inicio de un debate político profundo que se abre con este rebajare de piezas que ha traído consigo el plebiscito, que de seguro iluminará nuevos caminos no solo sobre los antecedentes de la crisis política y social en que Chile se encuentra sino, sobre todo, las vías de salida hacia el futuro.

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