Una serie para Sánchez

Hay quienes piensan, yo entre ellos, que no hay campaña, propaganda o pleno reglamentariamente amañado capaz de dar la vuelta a las encuestas. Y hay quien cree, yo entre ellos, que el problema para que tal cosa ocurra no está sólo en la mala situación de la economía, de la que el Gobierno tiene culpa, aunque no toda. Hay quienes consideran, yo soy también uno de ellos, que más allá de todo esto, de los inexplicables indultos pasados y futuros que vacían de contenido al Supremo, de su peligrosísima relación con Bildu y sus socios de ERC, el problema es Sánchez. En realidad, todo lo dicho es responsabilidad de Sánchez y no tanto de un partido socialista plano y cerca de la irrelevancia que va tirando como puede porque esas siglas lo aguantan todo.

Cuando me dijeron que desde el Gobierno se estaba pensando en hacer una serie a Pedro Sánchez yo creí que era guasa, una chacota con poca gracia para entretener al personal. Al poco tiempo, un amigo periodista bien informado me dijo que no, que no era una broma, que era la misma Secretaría de Estado de Comunicación la que ha firmado un convenio con dos productoras para el rodaje de una serie documental que, en un principio, se titulará Las cuatro estaciones y que contará el trabajo diario del presidente y del personal de la Moncloa. Lo del personal de la Moncloa, se lo podían ahorrar. ¿Una serie para contar a la gente cómo se trabaja de bien ahí? ¿En serio?

La serie, y no creo que haga falta verla, es de, sobre, por y a mayor gloria de quien no la conoce aún, por mucho que haya llegado a la presidencia del Gobierno con toda su legitimidad, pero a caballo de la casualidad, con la ayuda inestimable de un distraído y rectificado juez, y con el beneplácito de partidos con una sospechosa idea de lo que es el interés general de los españoles. Ya digo, hay poca gloria política en alcanzar así la presidencia.

De concejal del Ayuntamiento de Madrid a presidente de la Nación, después de ganar la secretaria del PSOE, ser expulsado de ella y volverla a ganar

Uno puede entender que Sánchez se sienta lastrado por su propia biografía, esa que en el Senado le recordó Alberto Núñez Feijóo: de concejal del Ayuntamiento de Madrid a presidente de la Nación, después de ganar la secretaria del PSOE, ser expulsado de ella y volverla a ganar. Una peripecia así tiene argumentos para una serie, no lo dudo, pero no como nos la quieren hacer pasar. 

No puedo hablar de los asesores del presidente porque de ellos sólo sé que son muchos, demasiados, para los que necesita. Se sabe que cuando se ganan las elecciones y bajo el epígrafe de “asesores” trabajan -algunos, algunos trabajan- y sestean gentes a las que hay que darles un sueldo para que puedan vivir. No es culpa del actual presidente, los anteriores hicieron lo mismo, si bien con menos fruición. Echo de menos que entre tantos no haya quien le advierta de que juega con fuego. Pólvora contra el polvorista. A estas alturas creer que el antídoto para que dejen de pitar y abuchear al presidente cada vez que pisa la calle esté en hacerle una serie de televisión, es desconocer la materia con que se construyen los desafectos, la rebelión y el hartazgo.

Publicitar, ampliar la figura de alguien que genera desapego y rechazo entre personas que un día votaron a la izquierda es la mejor forma de hacer campaña al PP

El camino más corto para que alguien que votó PSOE sin saber que en realidad votaba a Sánchez se reafirme en su desapego es, entre otras cosas, la serie de marras que le están preparando. Publicitar, ampliar la figura de alguien que genera desapego y rechazo entre personas que un día votaron a la izquierda es la mejor forma de hacer campaña al PP, que sin hacer mucho ruido va consolidándose en las encuestas por mucha ofensiva del Gobierno en pleno contra Feijóo, o por plenos tan favorables y preparados como el que hemos visto en el Senado. La reputación la perdió con la primera mentira: «No gobernaré con Podemos, no me apoyaré en ERC, no pactaré con Bildu». El mismo Hércules no levantaría semejante losa.

No lo quieren ver y, lo que es aún peor, no lo quieren entender. Después de la cumbre de la OTAN en Madrid las encuestas se movieron un poco, pero a favor del PP. Después de la dispar sesión en la Cámara Alta, las encuestas se han vuelto a disparar, pero otra vez a favor del PP. La última es de GAD3, la casa de encuestas que más acierta, aunque claro está, la publicó este lunes ABC, que es, según Sánchez, parte de la derecha mediática que conspira contra él. Según esa encuesta el PP sacaría hoy ocho puntos al PSOE: Feijóo 151 escaños, Sánchez 108. Pero digamos la verdad, es sólo una encuesta, una más que deja a Sánchez para el arrastre hoy, y ya veremos mañana, o sea, dentro de año y medio.

No sé qué saldrá en la serie, aunque lo puedo imaginar, sé que, desde el momento en que la concibieron, goza de la categoría de las cosas innecesarias, y en consecuencia prescindibles

Por de pronto para combatir semejante inercia política el Gobierno ha auspiciado una serie de televisión para ensalzar al presidente. La mera enunciación del proyecto es chirriante desde el punto de vista democrático. Al igual que no hay una serie sobre el valor de los militares españoles porque esa virtud se les supone, se entiende mal que quieran publicitar la manera transparente y eficaz -así debería ser-con la que se trabaja en la Moncloa. No sé qué saldrá en la serie, aunque lo puedo imaginar, sé que, desde el momento en que la concibieron, goza de la categoría de las cosas innecesarias, y en consecuencia prescindibles. 

Si quieren seguir equivocándose, allá ellos. Si Sánchez no siente vergüenza de prestar su imagen a un disparate como este mientras se niega a ser entrevistado por periodistas incómodos y de fuste, allá él.  Pero siendo como será un producto claramente político y propagandístico y a beneficio de la alicaída imagen del presidente, lo lógico sería que lo pagara el PSOE. Hay en Sánchez una cosa, una sola que resulta cierta: no deja de sorprender.  

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